Con un reactor capaz de acelerar la descomposición de los contaminantes del agua, como contaminantes emergentes y metales pesados, científicos UdeC de distintas disciplinas trabajan unidos para mejorar el riego ornamental urbano o productivo.
Por: Iván Tobar Bocaz, periodista, Facultad de Cs. Químicas – comunicacionfcq@udec.cl
Imágenes: Facultad de Cs. Químicas
Las estadísticas indican que el agua gris procedente de la ducha representa un volumen cercano al 70% del consumo de agua en una casa urbana promedio. Esta cifra es crítica ante la crisis hídrica que, según proyecciones, intensificará sus efectos de manera dramática a partir de 2030.
Este desafío impulsó a un equipo científico a desarrollar un prototipo que permita el tratamiento y la reutilización del agua de ducha. Se trata de un proyecto financiado a través de FONDEF de Tecnologías Avanzadas, liderado por la Dra. Romina Romero Carrillo, académica de la Facultad de Ciencias Químicas, articulando años de investigación fundamental, para dar una respuesta concreta y escalable a la crisis hídrica que afecta a Chile, y contribuir a la calidad de vida de sus habitantes.
El proyecto, que cumplió su primer año de ejecución en septiembre de 2025, se centra en el diseño de un reactor capaz de acelerar la descomposición de los contaminantes presentes en las aguas grises, a partir de la aplicación de la luz a través de un material químico catalizador, además de un biocarbón para remover metales pesados, para la reutilización del recurso hídrico en riego ornamental urbano o productivo.
El prototipo de tres fases y la química
El prototipo está diseñado para eliminar los contaminantes orgánicos emergentes, como champús, jabones y otros productos de higiene, así como parabenos y triclosán. “Lo que buscamos es el desarrollo de un dispositivo que primero pasa por una etapa de desinfección de contaminantes orgánicos. Las concentraciones no son tan altas, lo que hace viable y eficiente su remediación y su posterior reutilización”, explica la Dra. Romero.
La primera fase del tratamiento consiste en un proceso de oxidación avanzada que utiliza un material fotocatalítico desarrollado por el equipo, activado con luz (UV o solar simulada), que genera radicales que degradan eficazmente los compuestos orgánicos. Tras esta oxidación, el agua pasa a una segunda etapa clave: un sistema de adsorción de metales pesados, en cuyo desarrollo contribuye la Dra. Myleidi Vera, especialista en polímeros. Esta fase garantiza la retención de metales y de cualquier fragmento residual. El proceso concluye con una etapa de desinfección de microorganismos, esencial para alcanzar una calidad apta para el riego.
Ciencia fundamental y seguridad
La solidez de la propuesta radica en su base investigativa. El equipo incluye al Dr. Adolfo Henríquez, especialista en fotocatálisis y materiales, así como al Dr. David Contreras, especialista en procesos de oxidación avanzada. “Si rompemos contaminantes que no son tóxicos y terminan siéndolo, como la generación de bencenos libres”, ejemplifica la Dra. Romero, “el remedio puede ser peor que la enfermedad”. Por ello, se realiza un seguimiento analítico exhaustivo, un trabajo que sirve de base para la formación del capital humano y la generación de patentes y publicaciones.
El equipo se ha fortalecido para el desafío del escalamiento, que implica un “mundo de diferencia al pasar de mililitros a litros”, detalla la científica y explica que, por esto, en el segundo año de implementación, se incorporó el Dr. Luis Pino, ingeniero civil químico de la Facultad de Ingeniería para modelar los fenómenos de carga y descarga de los reactores.
Impacto en calidad de vida
Un logro fundamental fue la integración de las tres etapas del tratamiento de agua gris real, cumpliendo el primer hito del proyecto mediante la validación a nivel de TRL 3. “Si bien la escala actual es de 100 mililitros, la meta para los próximos cuatro años es alcanzar el tratamiento continuo de 100 litros de agua y desarrollar un prototipo a escala piloto real que pueda probarse directamente en la salida del agua de la ducha en un entorno doméstico”, detalló la Dra. Romero.
La contribución social del proyecto se materializa en la reutilización del agua para fines no potables, como el ecorriego y la horticultura urbana, ámbitos propulsados por la arquitecta Patricia Puentes. Esta capacidad será validada por el Dr. Erick Zagal de la Facultad de Agronomía del campus Chillán de la UdeC. “La recuperación de los recursos hídricos es un factor directo en la calidad de vida”, ya que, destaca la Dra. Romero, “la exposición a un paisaje de cemento y tierra aumenta los niveles de estrés, mientras que el acceso a áreas verdes —que suelen disminuir en sectores urbanos con menos recursos— es un factor de bienestar comprobado”.
Last modified: 20 de mayo de 2026
