La proliferación en el mar de microalgas afecta al ecosistema y también a quienes consumen alimentos contaminados. Sin embargo, un grupo de investigadores estudió los efectos de estas toxinas, descubriendo potenciales usos para la salud.
Por: Paúl Gómez-Canchong, Coordinador de Divulgación y Educación Científica, COPAS Coastal / paulgomez@udec.cl
Imágenes: gentileza Centro COPAS Coastal, Universidad de Concepción
Las Floraciones Algales Nocivas (FAN) son un fenómeno natural que ocurre cuando ciertas microalgas proliferan de manera explosiva, tiñendo las aguas y afectando gravemente a peces y otros organismos marinos. En Chile, como en muchas partes del mundo, estas floraciones han generado importantes pérdidas económicas y ambientales, especialmente en la acuicultura y la pesca.
Algunas especies liberan toxinas que pueden acumularse en mariscos y peces, provocando intoxicaciones en las personas que los consumen. Otras incluso pueden afectar la calidad del aire, causando irritación ocular y respiratoria en las comunidades costeras. Por eso, las FAN representan no solo un desafío ecológico y productivo, sino también un problema de salud pública.
Entre las intoxicaciones más conocidas se encuentra el Veneno Paralizante de los Mariscos (PSP, por sus siglas en inglés), causado por toxinas que afectan el sistema nervioso. Estas sustancias, producidas por microalgas como Alexandrium catenella, pueden concentrarse en moluscos filtradores y, al ser consumidos por humanos, generar desde hormigueo y parálisis muscular hasta, en casos graves, la muerte. En los fiordos australes de Chile se han registrado algunos de los niveles más altos de toxicidad del mundo.
Sin embargo, lo que por décadas se ha considerado un peligro también puede convertirse en una fuente de esperanza. En los últimos años, la ciencia ha demostrado que muchas toxinas naturales —producidas por plantas, bacterias o microalgas— pueden tener aplicaciones médicas valiosas cuando se estudian y utilizan de manera controlada. Un ejemplo emblemático es la toxina botulínica tipo A, que pasó de ser uno de los venenos más potentes conocidos a transformarse en una herramienta terapéutica ampliamente utilizada en tratamientos neuromusculares y estéticos.
Otro caso destacable es el de la Neosaxitoxina, una toxina marina estudiada y desarrollada como fármaco por el Dr. Néstor Lagos Wilson, de la Universidad de Chile. En dosis de microgramos, ha demostrado eficacia en el manejo del dolor postoperatorio por hasta 72 horas sin producir los efectos secundarios típicos de los anestésicos locales tradicionales, cuya acción suele desaparecer a las seis horas. Además, se ha evaluado su uso en diversas patologías, desde la cefalea tensional hasta trastornos asociados al esfínter esofágico inferior.
Una microalga bajo la lupa
Siguiendo esta línea, un equipo del Centro COPAS Coastal de la Universidad de Concepción, liderado por la ingeniera Alejandra Rivera Latorre y la Dra. Allisson Astuya Villalón, y con el apoyo del Dr. Juan José Gallardo Rodriguez, de la Universidad de Almería, España, investigó a Karlodinium veneficum, una microalga marina conocida por producir compuestos que pueden causar la muerte de peces durante las FAN. Pero lo que en el mar puede ser un problema, en el laboratorio puede transformarse en una oportunidad.
Utilizando tecnología de fotobiorreactores, los investigadores cultivaron esta microalga bajo condiciones controladas y reproducibles, lo que permitió obtener biomasa y compuestos de manera segura. Luego, separaron y analizaron los metabolitos que libera al agua durante su crecimiento (llamados metabolitos extracelulares) para estudiar su posible efecto sobre células humanas.
De veneno marino a potencial fármaco
Los resultados fueron sorprendentes: los extractos del medio donde crece K. veneficum mostraron una alta actividad anticancerígena, eliminando células tumorales de cáncer de mama y de colon en condiciones de laboratorio. Dependiendo del tipo de célula, las toxinas actuaron de manera distinta: en unas provocaron apoptosis, un tipo de muerte celular controlada y ordenada; en otras, una muerte rápida por necrosis.
Estos hallazgos revelan que los compuestos producidos por K. veneficum podrían tener usos prometedores en bioprospección marina, un campo que busca descubrir nuevos productos útiles para la medicina, la industria y la biotecnología a partir de organismos del océano.
Este estudio demuestra cómo la investigación científica puede dar un giro positivo a los problemas ambientales, transformando una amenaza natural en una fuente de conocimiento. Así, las microalgas que alguna vez fueron vistas sólo como un peligro para los ecosistemas y la salud humana, hoy se perfilan como aliadas en la búsqueda de terapias del futuro, recordándonos que el océano no solo guarda misterios, sino también soluciones.
Last modified: 20 de mayo de 2026
