Written by 13:11 Arte y Educación

Producción artística desde el Biobío

Las prácticas contemporáneas de arte han experimentado un fortalecimiento en la vinculación comunitaria y territorial, lo que se constata en la experiencia de dos artistas visuales egresados/as de la Carrera de Artes Visuales Universidad de Concepción.

Por Nicole Villanueva y Gonzalo Medina / gomedina@udec.cl
/ Fotografías: Rosa Valdivia y Felipe Duhart

En la actualidad, el arte contemporáneo se plantea como una reflexión estética del mundo habitado, permitiendo a los y las artistas revelarlo y transformarlo. Así, la complejidad de cada territorio permea en los temas y en las formas de producción artística, por lo que hablar de esta relación refiere, por una parte, a aquel arte situado en una zona geográfica y su contexto, y por otra, a esa forma de producción establecida desde lo relacional que incorpora técnicas como también temáticas del cotidiano.

En concordancia con estas nuevas líneas de acción, se creó en el 2005 la carrera de Artes Visuales en la Universidad de Concepción, previa evaluación de la antigua carrera de Licenciatura en Artes Plásticas con menciones. Así, a través de gestiones de la Facultad de Humanidades y Arte y el director del Departamento de Artes Plásticas de aquel entonces, el artista visual, investigador y académico Jorge Pasmiño, se encargó la creación de una nueva malla curricular a la historiadora del Arte, la teórica y académica Bárbara Lama, desarrollando un trabajo colaborativo junto a las y los docentes por área, proponiendo un nuevo enfoque contemporáneo y una estructura curricular integral para la formación de artistas profesionales.

“Las y los estudiantes que egresan actualmente tienen un alto nivel de consciencia respecto a lo que quieren realizar, con un marco conceptual que les importa y lo buscan. Es una fortaleza que se destaca”, expresa Lama. Bajo su mirada, esta nueva estructura puso énfasis en lo proyectual, y en la comprensión misma de la obra: “Hay estudiantes que llegan con iniciativas muy interesantes y con una búsqueda del oficio, con marcos teóricos y con proyectos políticos contemporáneos”, destaca.

HECHO EN COLIUMO

Eduardo Escobar (Felipe Duart) y Rosa Valdivia pertenecen a la primera generación que ingresó a la nueva carrera de Artes Visuales el año 2006. Valdivia enfatiza la formación profesional que recibió en el ámbito de la gestión cultural: “Como gestora he podido desarrollar una carrera que me ha permitido ahondar en el entendimiento de las Artes Visuales con una perspectiva amplia, desde la proposición de proyectos independientes, la coordinación de ciclos expositivos para la institucionalidad privada y la implementación de la Política Nacional de Artes de la Visualidad en el sector público. Todas estas experiencias han sido significativas y han definido mi forma de enfrentarme a las Artes Visuales como un entramado complejo, en el que se presentan numerosos desafíos y tomas de posición no sólo en cuanto a la producción, sino también en cuanto a su circulación, educación, mediación, conexión territorial, comercialización, entre otros”.

Duart y Valdivia, durante el 2014, participaron en CasaPoli, un espacio diseñado por los arquitectos Pezo Von Ellrichshausen, cuyo objetivo -hasta hace un par de años- era de residencia de creación artística, dedicada al desarrollo y mediación del Arte Contemporáneo en la localidad de Coliumo, comuna de Tomé, Región del Biobío.

La experiencia en CasaPoli le permitió a Rosa sumergirse con mayor consciencia en el sentido comunitario de su obra, o como ella menciona, “territorial”, y abrirse a otras posibilidades poéticas y de mediación a su obra. Su proyecto llamado Tejedora de Malezas (2014) consistió en realizar a pie recorridos en Coliumo recolectando pastos largos que crecen al borde del camino y en sitios deshabitados, los que luego cortó, hiló y tejió a crochet hasta formar un manto de 150x150cm, entregando una nueva vida y valor a esta mala hierba: “El cambiar mi contexto de trabajo por unas semanas y enfrentar las posibilidades como las dificultades que ofrece un territorio particular, me hizo descubrir algo que antes no había percibido en mi forma de hacer las cosas. Comencé a mover los límites autoimpuestos, a mirar el textil más allá de mi historia familiar y más allá de sus formas y materialidades tradicionales”, comentó.

Por otro lado, el trabajo desarrollado por el artista Felipe Duart en CasaPoli generó un vínculo comunitario importante. Su obra Manual de Oficios para Coliumo (2014), requirió que se insertara en la comunidad y pusiera en valor los oficios que se generan en la misma, día a día, siendo un colaborador y partícipe de este cotidiano. “Estuve yendo todos los días a remendar redes. Me levantaba a las 5 de la mañana a mariscar, luego tenía que ir a sacar luga. Fue una práctica de una semana habitando con la gente. Esta investigación me permitió poder ilustrarlos y hacer un manual de oficio de todos ellos”, narra Felipe.

Tanto Valdivia como Duart coinciden en lo significativo que fueron estas experiencias en el Biobío, y lo enriquecedor que resulta dialogar con la comunidad, identificando sus tramas cotidianas, coincidencias, urgencias sociales, como también estableciendo nexos entre las artes visuales y su contexto social.

Más información: http://artesplasticasyvisuales.udec.cl

Last modified: 3 de noviembre de 2021
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